Caracas, 15 de febrero de 2012.- Sonia Soberats una venezolana, 100% caraqueña y pastoreña, como así se identifica. Tuvo la oportunidad de irse a New York a emprender nuevos horizontes y estando allá la vida le hizo una doble jugada, primero le diagnosticaron a su hijo un Linfoma de Hodgkin y luego a su hija un Cáncer de Ovario, ambos fallecieron lamentablemente.
A consecuencia de todo ese proceso, Sonia sufre una inflamación en sus ojos que le genera desprendimiento de las retina, generándole progresivamente la pérdida total de la visión. Sin embargo, estuvo en pie de lucha a pesar de estar en duelo en tres ocasiones diferentes, “no tuve tiempo de decaer, tenía que estar lo más fuerte posible, ya que tenía que velar por el regalo más hermoso que me dejo Dios, mi nieta, quien estaba muy chiquita”, comentó Soberats.
Se inscribió en varios cursos para personas con discapacidad visual en Estados Unidos y allí empezó de nuevo, desde movilizarse de forma independiente con la ayuda de un bastón blanco hasta realizar los oficios del hogar; incursionó en talleres de actuación, artesanía hasta que conoció a una amiga quien la motivó a estudiar “Fotografía para Invidente”.
La esperanza nunca la he perdido, el alma y el YO interior es lo único que te ayuda a salir de la depresión... La fotografía para mí ha sido una terapia, porque traigo a mi mente todos aquellos recuerdos de cuando tenía visión...”
Actualmente, se encuentra en Venezuela presentando su primera exposición individual fotográfica denominada “Visión Instrasferible” que se encuentra en la Sala La Trilla de PDVSA La Estancia, en la ciudad de Caracas. Es una recopilación de imágenes realizadas a color y B/N, montado por un amigo entrañable Rodrigo Benavides, fotógrafo venezolano quien está cargo del Núcleo Fotosensible.
A su vez, ambos están llevando a cabo una serie de talleres para personas con y sin discapacidad visual, utilizando la técnica de la luz; un cuarto oscuro en donde se trabaja con una linterna, una cámara reflex profesional y se deja volar la imaginación. Las personas que no poseen discapacidad visual tienen obligatoriamente vendarse los ojos y con la linterna pintar con luz su puesta en escena para ser capturada por la cámara.
“Estoy participando en estos talleres de fotografía y me siento independiente de poder crear con mi imaginación una fotografía, desearía que fueran más largas estas clases para aprender un poco más” Beatriz Morales, persona con discapacidad visual.
Por su parte, Cesar Silva quien presenta baja visión y ACV comentó que este ha sido un espacio en donde ha podido descubrir que la fotografía puede despertar otros sentidos “es una rama muy linda porque nos ayuda aprender cosas nuevas y descubrir muchas cosas a través de nuestros sentidos”.
Sonia Soberats, una mujer luchadora y creativa, demostró con estos talleres un espacio en donde no existe ningún tipo de limitaciones, que con sólo la imaginación se pueden crear grandes obras, “me siento realizada al traer estos talleres a mi país y así poder ayudar a las personas con discapacidad visual, espero algún día poder seguir llevando este pedacito de luz a los sitios mas recónditos de Venezuela hasta llegar más allá de las fronteras”.








